Prensa

Engañosa gratuidad: ¿paga Moya?. Columna de Rodrigo Velasco Alessandri

Pulso , rva
24 abril, 2012

Acceso libre y gratuito para todos. A estas alturas, un cliché de uso multifuncional: podría tratarse de una máxima del acceso a la educación, a la salud, o del acceso a Internet, o a la cultura.

Acceso libre y gratuito para todos. A estas alturas, un cliché de uso multifuncional: podría tratarse de una máxima del acceso a la educación, a la salud, o del acceso a Internet, o a la cultura. Lo cierto es que es fórmula ganadora. Y la razón es más o menos obvia. Si todos los ojos están puestos en el movimiento social y en el activismo de redes ciudadanas, qué podría traer más dividendos que poner a la gente del lado de sus objetivos económicos, más aún en nombre de la libertad y la gratuidad (¡y qué manera de ahorrarle esfuerzos de lobby corporativo!). Así lo hicieron varias empresas de Internet para bajar sus costos al montar negocios de libros y películas, enfrentando al público contra los autores y productoras (y dando un paso atrás si demandaban a usuarios inocentes): acceso libre a la cultura. Y así lo han hecho muchas farmacéuticas para evitarse los costos de investigación, patentamiento y bioequivalencia: acceso libre a los medicamentos genéricos. Si alguien se opone a fines tan altruistas, el antídoto está a la mano: los mayores costos deberán asumirlos los consumidores. Algo así como “defiéndanse y defiéndannos”. Y ojo, que el argumento se repite al hablar de reforma tributaria. Hoy resuena nuevamente con motivo de la ley de televisión digital: acceso libre y gratuito a la televisión abierta. ¿Cuál sería el problema? Es que gratuidad no significa justicia. Tal como es injusto que para mejorar el acceso a la educación dejen de pagarla precisamente alumnos que sí pueden hacerlo, es injusto para los consumidores ignorar la efectividad terapéutica de los medicamentos que toman -so pena de que les suban los precios-, y es injusto para investigadores e innovadores que violen sus patentes, con la misma excusa. Es injusto para los creadores y para sus propios competidores en Internet, que empresas como Megaupload o Cuevana lucren sin pagar licencia. Y es injusto que en nombre del acceso a la TV digital, los canales pretendan ahorrarse los derechos de los artistas o que los operadores eludan pagar por las producciones chilenas.

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